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La mujer mas puta del mundo adolescentes prostitutas

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Hace dos años ayudé a una menor de 17 años que fue rescatada de uno de esos prostíbulos. Este hombre fue denunciado ante la Justicia, lo detuvieron y a las horas quedó en libertad.

La cosa ha empeorado en Río Gallegos desde que fui prostituida allí. Ahora hay 80 prostíbulos, en una ciudad con apenas Por otro lado, el norte de Argentina es la cuna de las putas: Me veo otra vez en la calle. Volví a esa plaza en el 87, cinco años después de que llegué a Buenos Aires.

No sabía en qué día y año vivía… tu cabeza solo funciona para intentar sobrevivir. Arreglamos un precio y nos fuimos a un hotel.

Y a muchas las matan porque se niegan a someterse a torturas o violencia extrema. El tipo me rompió la nariz y el tímpano, toda ensangrentada logré llegar a la puerta y la golpeé fuerte para que me escuchara el conserje. Si no hubiese entrado a la habitación hoy no estaría viva.

El conserje llamó a la policía pero la cosa quedó en una mordida que el prostituyente le dio a la policía. Y a mí, en lugar de llevarme al hospital me metieron en un calabozo. Tuve que llegar hasta ahí para decir: Tuve que romper con la falsa imagen de la puta que va siempre sonriendo, comiéndose la vida en una puta esquina, con ese falso discurso: En esa noche negra me acuerdo que lloré, lloré y lloré; era un monstruo del llanto.

Me acuerdo de que en casa había un espejo muy grande, cuando vuelvo en mí después de llorar y llorar durante horas, me veo frente al espejo y creo que fue la primera vez en mi vida que me vi a mí misma.

Esa noche no huí. Por primera vez en mi puta vida no huí, me quedé frente a ese espejo, y lo que me devolvió ese espejo no era la Sonia de 16 años que emigró para buscar un trabajo y progresar. Tampoco me vi la mujer en situación de prostitución de la que hablan las feministas, ni la trabajadora sexual de la que hablan las trabajadoras sexuales que reclaman derechos laborales. Me vi la puta. La puta de todas y de todos. La puta de la sociedad y del Estado patriarcal. Necesitaba sacar esa palabra de mi cuerpo.

Necesitaba decir en voz alta: Fue muy doloroso y por eso respeto y comprendo a las mujeres prostituidas que no se atreven a pronunciarla, a aquellas que dicen trabajo sexual y las que se refieren a las mujeres en situación de prostitución para no decirla… comprendo que rechacen la palabra puta.

Asumir la identidad de puta es lo que me permitió dejar de maquillar la violencia. A partir de entonces empecé a llamar a las cosas por su nombre y esa misma noche tiré a la basura todos mis disfraces de puta: Esa noche me pregunté: En la prostitución no se puede cultivar afectos.

Todo es abuso, todo es comercio. No hay amistad, no hay amor. En la prostitución no hay afecto ni caricias ni abrazos. Hay manoseos y violencia. Cómo te vas a enamorar de alguien que te manosea, que te viola. Que te paga para penetrarte como él quiere. Tu cuerpo es alquilado una y otra vez a tu fiolo. Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer. Tuve que aprender a acariciar porque la puta no sabe acariciar. También debajo de la ducha.

Cuando empecé a acariciarme a mí misma me di cuenta de que estaba aprendiendo a quererme. Muchos meses me llevó poder decir: Empecé a aceptarme como soy y a tener voz propia. Fue un proceso rico en emociones y sensaciones. La prostitución tiene una dialéctica: Desde entonces trabajo mucho con mi persona y me cultivo, leo mucho, me gusta aquello que tenga que ver con los problemas sociales, la filosofía, aunque a veces no la entiendo, me encanta leer filosofía; también me gusta la psicología.

Todo esto lo conseguí cuando me vi a mí misma. La puta no mira su cuerpo porque su cuerpo es un campo de batalla. Y por eso una lo rechaza. Tuve cinco abortos dentro de la prostitución, por eso también soy una luchadora y defensora del aborto legal, seguro y gratuito. Mi hijo es un gran compañero, desde los cuatro años me acompaña a todas partes, él sabe mi historia. Nunca le oculté nada, no me gusta ocultar nada de mi vida.

Desde que cambié de vida siempre les dejé claro que no podían cruzar la barrera del maltrato. Por eso yo no odio. Las mujeres me preguntan a veces: La marca de la vergüenza y el dolor que vivimos las putas no es nuestra, les pertenece a la sociedad y a nuestros gobernantes. Prefiero devolvérselo a la sociedad y a mis gobernantes. Ustedes hagan lo que quieran con eso. Es mi primer viaje a Europa.

Al neoliberalismo le conviene que exista el trabajo sexual. Hay un negocio con la prevención y sensibilización de la trata, lo sé porque fui conejillo de Indias de esos organismos internacionales que intentaron convencerme de las bondades del trabajo sexual. El que decide es el varón prostituyente, el proxeneta, el Estado y los organismos internacionales. La puta acaba su vida siendo puta y pobre.

Y muchas mueren solas y sin que nadie reclame sus cuerpos de la morgue. Eso explica que también los asesinatos de putas no sean considerados femicidios. Nadie habla de eso. No me refiero al encierro literal, sino a sus efectos. Hay que ver lo que encierra la paradoja. El pene es como una picana. Son tan tremendos los efectos provocados en tu cuerpo y en tu mente, que el olvido forma parte de la experiencia que envuelve al campo de concentración. Lo primero que escribí cuando empecé a reconstruir mi vida fue: Barnés Aunque no es legal, miles de españoles siguen recurriendo a los servicios de las profesionales.

Seguramente se lo pensarían dos veces si escuchasen estas palabras. Montenegro afirma que no se trata de vender tu cuerpo, sino de ser " financieramente exitosa ". Si vas a hacerlo, hazlo bien y luego vete ", explica. Una mujer tiene derecho a decidir lo que quiera sobre su cuerpo. Somos seres humanos y nadie debe impedir que lo hagamos. Esta actitud se agravó cuando perdió su inocencia a manos de varios hombres que la violaron.

Sin embargo, todo cambió cuando creció y se dio cuenta de que podía transformar su cuerpo en una herramienta de trabajo. Si alguno de estos notables quería pasar una noche con ella, debían pagar cantidades en torno a los 1. La mujer que se acostó con Una publicación compartida de Gwyneth Montenegro gwynethmontenegro el 16 de May de a la s 3: Entre las ideas que se revelan en el libro, esta mujer confirma que cada hombre tiene un gusto diferente y desea un tipo de cuerpo femenino distinto.

Esta prostituta de lujo afirma que es un mito que todos los hombres quieran "servicios perversos". Una publicación compartida de Gwyneth Montenegro gwynethmontenegro el 11 de Jul de a la s 3: Hay que pisar con mucho cuidado porque vivimos en una sociedad muy retrógrada en la forma en la que maneja el sexo ", confiesa.

Somos seres humanos y nadie debe impedir que lo hagamos", afirma Montenegro. La mayoría de los clientes no son celebrities y algunos proyectan su ira, culpabilidad y envidia sobre ti. Es algo muy duro ", confiesa. De una tortura en el que toda la sociedad es cómplice de su existencia y por ello ha hecho de su dura experiencia un activismo comprometido para intentar abolir la prostitución.

Antes de ser la puta de todos de la plaza Once, fui hija, hermana, estudiante, adolescente, explica. Lo fue hasta que un hombre libremente se topó con ella, cuando hacía meses que vivía en la calle, sin dinero, con frío y miedo. Por acción u omisión, gobernantes, senadores, la Iglesia, policías, las agencias internacionales Hay una gran industria, subraya, con nuestras vaginas.

Ella habla claro para que todo quede claro. Hay que poner cara a estos hombres prostituyentes. Donde hay un prostíbulo hay complicidad política y policial, llega dinero para el ayuntamiento. Hay complicidad entre estos hombres, el proxeneta y la trata de mujeres. Y miles del mujeres son traficadas cada año desde las zonas pobres.

Niñas de 16 años que a los 21 ya son tachadas de viejas. Chicas de 16 años prostituidas 30 veces al día, una gran industria.

Los hombres que van de putas, dice, no compran sexo, sino que practican la violencia. Por ello, su activismo feminista se centra en la docencia y la prevención, no sólo de los jóvenes, sino de todos los colectivos.

Es tanta la violencia física, económica, social, cultural, personal Lo primero que hace es romperte como sujeto de derecho. Nadie nace para puta, las mujeres que dicen que lo hacen por elección hablan en realidad por boca del varón prostituyente.

Su rebeldía ante un sueldo misérrimo la dejó en la calle. Es ella la que habla alto y claro, la que traza este relato de lo que le sucedió después en la plaza Once de la capital argentina y en el sur del país, de cómo sobrevivió y, sobre todo, pone la voz potente para retratar con crudeza lo que no es un trabajo, sino un campo de concentración. De una tortura en el que toda la sociedad es cómplice de su existencia y por ello ha hecho de su dura experiencia un activismo comprometido para intentar abolir la prostitución.

Antes de ser la puta de todos de la plaza Once, fui hija, hermana, estudiante, adolescente, explica. Lo fue hasta que un hombre libremente se topó con ella, cuando hacía meses que vivía en la calle, sin dinero, con frío y miedo.

Por acción u omisión, gobernantes, senadores, la Iglesia, policías, las agencias internacionales Hay una gran industria, subraya, con nuestras vaginas. Ella habla claro para que todo quede claro. Hay que poner cara a estos hombres prostituyentes. Donde hay un prostíbulo hay complicidad política y policial, llega dinero para el ayuntamiento. Hay complicidad entre estos hombres, el proxeneta y la trata de mujeres. Tuve cinco abortos dentro de la prostitución, por eso también soy una luchadora y defensora del aborto legal, seguro y gratuito.

Mi hijo es un gran compañero, desde los cuatro años me acompaña a todas partes, él sabe mi historia. Nunca le oculté nada, no me gusta ocultar nada de mi vida. Desde que cambié de vida siempre les dejé claro que no podían cruzar la barrera del maltrato.

Por eso yo no odio. Las mujeres me preguntan a veces: La marca de la vergüenza y el dolor que vivimos las putas no es nuestra, les pertenece a la sociedad y a nuestros gobernantes. Prefiero devolvérselo a la sociedad y a mis gobernantes. Ustedes hagan lo que quieran con eso. Es mi primer viaje a Europa. Al neoliberalismo le conviene que exista el trabajo sexual.

Hay un negocio con la prevención y sensibilización de la trata, lo sé porque fui conejillo de Indias de esos organismos internacionales que intentaron convencerme de las bondades del trabajo sexual. El que decide es el varón prostituyente, el proxeneta, el Estado y los organismos internacionales.

La puta acaba su vida siendo puta y pobre. Y muchas mueren solas y sin que nadie reclame sus cuerpos de la morgue. Eso explica que también los asesinatos de putas no sean considerados femicidios. Nadie habla de eso. No me refiero al encierro literal, sino a sus efectos. Hay que ver lo que encierra la paradoja.

El pene es como una picana. Son tan tremendos los efectos provocados en tu cuerpo y en tu mente, que el olvido forma parte de la experiencia que envuelve al campo de concentración. Lo primero que escribí cuando empecé a reconstruir mi vida fue: Para mí también es una necesidad escribir. Y por eso el sistema necesita vendernos a las mujeres empobrecidas un falso discurso progresista de derechos.

Si es que una llega viva a la jubilación. La mayoría de las putas no llega a la vejez. Y si llegas a vieja como puta no vales nada. Las putas viejas cobran una miseria por un servicio. Una mujer que realiza un trabajo sexual no es una mujer sino una boca, una vagina y un ano. A eso nos reduce ese trabajo, no somos personas, no tenemos un cuerpo las putas porque un cuerpo es un todo.

No les importa la salud de las mujeres. La puta no tiene pulmones, no tiene ojos, no tiene sentimientos… Solo tiene boca, vagina y ano. Llamemos a las cosas por su nombre, le choque a quien le choque. En Argentina las que defienden el trabajo sexual dicen que hay que inscribirse como monotributista autónoma.

Hablo con ejemplos del lenguaje fiolo , un lenguaje que tapa, maquilla y distorsiona la realidad. Lo hace en la vagina o en el ano de la puta. Después viene el completo, con o sin preservativo, el varón te penetra por la boca, después por la vagina y al final eyacula en el ano de la puta.

El otro servicio sexual es la lluvia dorada: Lo que me hicieron a mí, tan frecuente, un bautismo: Todo el mundo que defiende el trabajo sexual no describe a qué se le llama trabajo sexual. Los junto en grupos y les pido como ejercicio que me definan el delito, en qué consiste.

Así describen el delito de un asesinato. En cambio, los jueces describen el delito de trata: Esa es toda la descripción que hacen en sus relatos judiciales. Unos abogados de Mendoza me dijeron: Los invité a que ellos como varones describieran esa violencia que otros varones practican impunemente con las mujeres prostituidas.

Y les costó hacerlo. En la trata no se llama a las cosas por su nombre. Porque las mafias vienen por nuestras niñas, porque cada día aumentan la prostitución y la trata… Mi madre cuando me parió no dijo que Sonia iba a ser la puta de la familia. En el , después de la presentación de mi libro Ninguna mujer nace para puta , me tuve que ir a Bolivia y mandar a mi hijo a otro lado ya que me persiguieron varios fiolos en Buenos Aires.

Por todo esto mis hermanas no desean que siga en esta militancia. Trabajo mi miedo cada día, de otra manera no podría ni salir a la calle. Describo en la pizarra tres situaciones: Muchos no saben describirlo simplemente porque no saben qué es.

Los adolescentes son muy perceptivos y lo entienden bien. Ellas llevan menos dinero que ellos y la mayoría de las veces solo tienen plata para pagar la entrada del boliche y no para pagar la jarra. Entonces muchos chicos en los boliches negocian: Algunas chicas aceptan esas reglas del juego y hasta les parece gracioso. Y a ellos les digo: Y ahí empezamos un debate sobre cómo se hace el amor y terminamos haciendo un relato de cómo hacer el amor… Después les enseño cómo usar los preservativos, a las chicas les enseño cómo negociar, a que aprendan a tener sexo desde el cuidado y el placer.

No separo la educación sexual de la prevención de la prostitución. Si todas y todos fuésemos educados para aprender a hacer el amor, esta sería una sociedad menos violenta y menos precarizada a nivel sexual.

Lo importante es enseñarles a las y los adolescentes a que diferencien entre hacer el amor, tener buen sexo y acceder a la prostitución. Las putas no tienen cultura del trabajo sino cultura de la explotación. En Argentina no hay programas a nivel nacional ni provincial que ayude a las mujeres a salir de la prostitución y tampoco hay programas para mujeres prostituidas y víctimas de trata focalizados en que estas mujeres se puedan reconstruir subjetiva y emocionalmente.

No solo hay que darles trabajo. Aquí no hay nada de eso como tampoco hay restitución de derechos económicos, sociales y culturales para estas mujeres.

Es el patriarcado el que nos divide entre buenas y malas, y eso también nos afecta en las alianzas entre nosotras. Creo que las mujeres debemos organizarnos alrededor de otro tipo de complicidades que estén destinadas a luchar contra todo tipo de violencia.

Profundicemos en el debate y no lo cerremos entre putas, abolicionistas y regulacionistas. El debate tiene que abrirse a toda la sociedad.

Y parte de nuestra tarea como feministas y activistas de derechos humanos es conseguir ese objetivo. Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda. Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución.

Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad. Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución.

Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas.

En primer lugar nuestros gobernantes. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Si se cumpliera con el derecho a una vivienda, a la salud o a un trabajo, no habría prostitución. Si una mujer tuviera esos derechos, no sería puta. Las agencias internacionales como el Banco Mundial que insisten en calificar a las putas como trabajadoras sexuales. En la prostitución se dan todos los síntomas del campo de concentración: Si los varones dejaran de ir de putas, esto se acabaría.

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En caso de detectarlo, procederemos a deshabilitar todas. Es una de las peores violencias que pueden caer sobre una mujer. Lo hace en la vagina o en el ano de la puta. Por eso, el segundo libro que estoy escribiendo se llama Ni puta ni peronista. No hay que hablar de trabajadoras sexuales, dice, porque nadie elige serlo libremente. Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer. El proceso para tener voz propia y finalmente salir del lugar de la víctima. Respondiendo al comentario 1. Fui testigo de muertes, de tiroteos, de abortos. Por Gonzalo de Diego Ramos 1. Al principio no se daba cuenta. Pero si te vas con cualquiera, si no sabés qué te va a pasar en esa habitación, qué te va a hacer el otro, que tiene mayor fuerza física

In my opinion it is obvious. I will not begin to speak this theme.